Crítica: “The Host” (“La Huésped”)

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Con una idea de partida tan atractiva (¿qué pasaría si “La invasión de los ultracuerpos” no fuera el final sino solo el principio? ¿Y si la persona sustituida por el alienígena se negara a morir dentro de su cuerpo?), me quedé un poco chafado cuando leí “The Host”, la novela de Stephenie Meyer. De hecho, confieso que no llegué a terminarla. Llegó un momento (no mucho más tarde de entrar en las cuevas, si lo habéis leído ya sabéis cuándo) en que se me hizo aburrida, tediosa y poco menos que rutinaria, como si toda la emoción y la aventura que se le podía sacar a la historia hubiera sido dejado de lado en favor de una exploración personal que nunca avanzaba lo suficiente, o lo suficientemente rápido, para mi gusto. Tengo pendiente terminar la novela para corregir (o no) mi primera impresión. Mientras eso llega, he rellenado los huecos con “The Host”, la película. Y no solo eso, sino que he recuperado (en parte) esa emoción y aventura que no conseguí de la novela.

Y es que la cinta dirigida por el neozelandés Andrew Niccol (director de “Gattaca” o “In Time”, y autor de guiones como “El show de Truman” o “La Terminal”) consigue elevarse por encima del material de partida (justo al contrario del tremendo extravío que es “Hermosas Criaturas” de Richard LaGravenese, que ridiculiza y empequeñece un libro maravilloso) para extraerle el jugo al tremendo potencial que ya se percibía en la novela de la Meyer, que venía a ser una de invasiones alienígenas con romance teen de por medio y un triángulo o incluso cuarteto amoroso con tan solo tres personajes. Si la idea de una chica adolescente poseída por una alienígena peleándose cada una por un chico distinto no te hace gracia, está claro que esta película, y la novela en la que se basa, no es para ti. Si entras en el juego, si estás dispuesto a aceptar algunos momentos ridículos con tal de ver a dónde te lleva el viaje, “The Host” te sorprenderá en más de un sentido.

The Host movie

En los anteriores trabajos del director se puede rastrear cierta querencia por un tema en concreto: el del individuo, aislado, ante un entorno que le es hostil. Tom Hanks atrapado en un aeropuerto del que no puede salir y en el que nadie le entiende, Ethan Hawke en una sociedad futura y perfecta en el que las imperfecciones que él esconde no tienen cabida, Jim Carrey actuando para una audiencia global que se relaciona con él a través de una pantalla… En “The Host”, Niccol lleva su tema preferido un paso más allá, ya no es solo una alienígena atrapada entre humanos, sino que es una adolescente atrapada en una alienígena atrapada a su vez en un planeta que no es el suyo, ¡maravilloso! La elección del director, que también ha escrito el guión, es poco menos que perfecta para una película de estas características. Este aislamiento del individuo ante una sociedad aséptica, anestesiada, se puede observar en sus planos anchos, bastos, gigantes de enormes paisajes o supermercados o carreteras con un único personaje en el mismo, apenas perceptible.

Y una premisa tan loca, tan descabellada, pero tan apasionante, solo podía llevarla adelante con una actriz competente, que nos vendiera la moto de que es dos personas al mismo tiempo, la una luchando con la otra. Saoirse Ronan, la neoyorquina de nacimiento pero irlandesa de corazón, borda su papel de Wanda/Melanie con la sobriedad y autocontrol requerido por el mismo. No era tarea fácil, pero no recuerdo un solo plano en el que no me la creyera. La actriz tiene que lidiar con ciertas escenas y diálogos que son tela marinera pero las saca adelante sin problemas.

Los momentos de Wanda/Melanie con sus dos intereses románticos: Max Irons (al que le veo presencia de estrella) y Jake Abel, son creíbles, divertidos y/o emotivos según toque (si bien sobrarían un par de batidas en ambos casos y podrían haberse aligerado algo ambas tramas, a la película le sobran 15-20 minutos). Diane Kruger, la bellísima actriz de “La Búsqueda” y mujer de Joshua Jackson, cumple con nota en su papel de Buscadora, que podría haberse ido a la caricatura y consigue hacer creíble. William Hurt aporta la clase y la convicción esperadas.

Host Poster P3

“The Host”, entretenida, bien rodada y visualmente poderosa (en pantalla grande y en definición digital es una gozada), está lejos de ser perfecta; sufre de cierto esquematismo en su segundo acto, que podía resumirse así: Wanda hace algo en las cuevas, La Buscadora busca pistas de ella en el desierto con cara de mala, Wanda hace otra cosa en las cuevas, La Buscadora busca más pistas con cara de aún más mala… Me daba miedo que fuera a pasarme como con la novela y desconectar, pero la película se recupera del bache. Y las preguntas que quedan en el aire (¿cómo se produjo la invasión extraterrestre? ¿qué destino espera a nuestros personajes tras ese final? ¿cómo una raza alienígena sin sentimientos pasionales empieza a mutar en otra cosa?) son a fin de cuentas interrogantes que dejaba la novela original, ¿quizá para empezar a resolverlas en futuras entregas?

Podríamos decir que nos encontramos ante una adaptación “de autor” de un libro Young Adult, Andrew Niccol lleva con mano firme la historia, sin que caiga en el ridículo, el aburrimiento o los lugares comunes de este tipo de producciones… casi siempre. “The Host” es una buena película y una excelente puerta de entrada a lo que puede ser una franquicia de éxito, quizá no “la nueva Crepúsculo” como esperan (y anuncian en los pósters) los productores, pero sí una saga divertida y respetable. Veremos. (Pincha aquí para leer 5 cosas de The Host que no sabías)

The Apple 3 de 5

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